Aquí, conmigo estás!

San Petersburgo, Junio 2019.

Parecía un día cualquiera. Automóviles circulando de un lado a otro, personas caminando. Unas en andar agitado y otras a pasos pausados como queriendo contemplar su alrededor.

Caía la tarde en la Ciudad de San Petersburgo y un concierto de Andrea Bocelli me llevó a ese lugar.

Como todos los días, te sentí caminando a mi lado en la multitud. Tan lejos y tan cerca a la vez. La distancia y el tiempo son elementos tan relativos que siempre que pienso en ellos me transporto en como me pierdo en tus ojos en esos instantes en que te miro. Y me resigno… y sigo caminando.

Llegando al lugar del concierto ya la multitud abrumaba las explanada central del museo del Hermitage. Andrea Bocelli entonando “Ave María”, es marcha nupcial que me traslado directamente a nuestra caminata rumbo al “Si”. Seguía sonando las melodías con las voces de Bocelli y tus ojos destellaban como nunca en la catedral Gótica más imponente que jamás hubiéramos imaginado. Tu blanco y largo vestido y esas pupilas que una vez más se dilataban tan especialmente cuando se conectan con las mías. De vuelta un golpe de realidad me azotó la vida y a mi alrededor innumerables desconocidos y unas lagrimas ya caían de mis ojos en tu búsqueda. Culmina el “Ave María”y luego de unos aplausos fervorosos el silencio se apoderó de la inmensidad del universo.

Y allí… de entre la multitud. Dios me regaló otro instante de eternidad en tu mirada. Venías caminando directo hacia mi y yo muy pero muy desconcertado no podía creer lo que mis ojos presenciaban.

“Que bella cosa…”

Así iniciaba la siguiente canción mientras paso a paso te acercabas sigilosamente hacia mi, haciéndote una vez más paso entre la muchedumbre. Andrea Bocelli iniciaba la canción “Oh sole mío”. Y esa “Bella cosa”que nosotros las llamamos personas, una de las más sublimes creaciones de Dios y a la que yo te denominé “Mi princesa” te hacías presente a mi lado. Te hiciste presente porque sabías que un momento así solo contigo el universo podría tener sentido. El tiempo y la distancia convergieron para regalarnos un eterno abrazo porque ambos sabíamos que la música siempre se conjuga en tiempo presente para nosotros.

Esa canción que yo imploraba que fuera eterna iba llegando a su final. Ambos estábamos conscientes de lo que sucedería después. Sin embargo, no pudimos contener nuestras almas para hacernos uno en un eterno beso. ME regalaste una sonrisa y una vez mas sostenías mis manos entre las tuyas. No salieron palabras de tus labios pero tus ojos ya me decían lo que mis ojos querían leer.

Y caminaste de vuelta hacia la multitud.

Mientras te perdías entre todas esas personas ellas te aplaudían. Quizás esos aplausos se confundían con la expresión de agradecimiento a Bocelli por tan delicado momento. Nadie podía entender lo que sucedía ya que el tiempo y la distancia nunca van a poder expresar las sensaciones que dos personas que se aman pueden destellar. Pero me remito a corregir está última linea, ya que el golpe de realidad me vio tragando una vez más , en mi soledad, esas lagrimas que te buscaban desde aquella última vez que te vi.

Pero te sentí y te siento como si fuera la primera vez.

Nos vemos cuando la distancia y el tiempo nos conecten de vuelta mi princesa.

#AdmA

El cielo de San Petersburgo se tiño de tu sonrisa.

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